Talia miraba con devoción la luna, tan potente como siempre, se alzaba hermosa en la oscuridad de la noche. Ella era la única, han todo es pequeño pueblo, que admiraba a la luna como si fuera un pequeña parte de ella. Raro para los demás, normal para Talia.
Suspiro cansada, Nicole la sacaba muy comúnmente de su casa, eso le ayudaba a que tuviera su mente despejada de los recuerdos, que la traumaron de por vida. Talia aun escuchaba los gritos de terror y el resbalar del las ruedas sobre el asfalto, todo estaba en su mente. Un recuerdo que venia a su mente sin previo aviso, como una maldición, una endemoniada y aterradora maldición.
Sus ojos se cerraban con deliberada lentitud, casi cae dormida de pie. Creyó que mejor seria ir a su cama de unas ves, pero sin la presencia de la luna, la tranquilidad no le duraba mucho tiempo, las visiones aparecían y los nítidos recuerdos la abrumaban. Se podría decir que necesitaba un loquero, pero su padre no le había dejado, algo que ella no entendió el porque.
Su padre, el Señor Blau, era un zoólogo y se pasaba casi todo el tiempo fuera de casa, por eso Talia era dependiente, por que ninguna niña a la edad de catorce años sabe salir de compras al supermercado de Valdivia y paseé en la plaza sin que nadie las lleve. El señor Blau, también había quedado mal por el trágico accidente, pero tuvo la suerte de no verlo como Talia. Aun ella apenas tenia diez años cuando paso eso. El peor día de sus vidas, donde tres vidas importantes para ellos, dejaron de existir, lo único bueno, es que ahora estaban en un lugar mucho mejor. Dejaron heridas profundas con su partida.
Talia se regañaba todos los días, pensaba que era su culpa, que ella nunca debió de tirar el balón a la autopista y jamás hubiera ocurrido eso. Las marcas en su muñeca, hechas por ella misma con un cuchillo, mostraban como se odiaba. Un tiempo después del accidente, tuvieron que dejar Puerto Montt, ya que el recuerdo era mucho si se quedaban en ese lugar.
Se recostó en su cama, cansada por todo, pero más las cosas que daban vueltas en su cabeza. Quería olvidar, o nunca despertar de un magnifico sueño. Pero jamás volver a encariñarse de alguien.
Los parpados se les cerraban, sus ojos no aguantaban estar abiertos. Sabía que si se dormía, los sueños de el lobo de ojos verdes la visitarían, la mayoría de las veces el lobo la miraba como si no supiera si acercarse a ella o no, otras, solo se la queda viendo y si ella daba el más mínimo movimiento, escapaba para esconderse en el bosque.
Gracias a esos sueños, ella empezó a hacer excursiones. Todos los feriados se adentraba entre los árboles que estaban afuera de su condominio, algunas veces llevaba consigo una carpa para dormir, o solo una botella de agua para mirar el espectáculo de animales que se podía apreciar.
No le dio más vueltas a su cabeza. Dejo que sus músculos descansaran y que su mente quedara en blanco, al menos hasta que los sueños y pesadillas las vuelva a atacar. Cada una despiadada, indiferente a que ella ya estaba sufriendo suficiente.
No lo tomen a mal, pero si quien otro cap, por lo menos deben dejarme un comentario de si les gusto o no...por que me siento algo insegura con respecto a si crear esta historia o no. Bueno, ahi nos vemos.
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